Hace poco, el Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia hizo un relanzamiento de una campaña de sensibilización ciudadana llamada “Convivir, Sembrar Paz”, que hemos venido impulsando desde el año 2008, con la presentación de unos spots de televisión y radio, y un video de la canción, ‘Bienvenido,’ del grupo Octavia.
Los spots, protagonizados por personajes animados que se llaman los Plurich, creados por artistas bolivianos, comenzaron a trasmitirse el día 21 de septiembre. Los Plurich comparten muchas de las características de los bolivianos y bolivianas, y enfrentan conflictos que resuelven – o no – de acuerdo a los principios y valores promovidos por nuestra campaña. El video ya se ha venido transmitiendo en algunos canales de televisión, y la canción felizmente ha logrado ser la número uno en las más importantes estaciones de radio.
Tanto los spots como la canción son muy lindos y elocuentes. Y de una forma ligera, simpática y accesible a todos transmiten mensajes serios de respeto a las diferencias y de igualdad de derechos.
A pesar de lo amenos de estos productos artísticos, es importante tener presente que en el fondo, la campaña plantea el reto a los bolivianos y bolivianas de hacer lo difícil, lo duro, incluso a veces lo desagradable: de escuchar, respetar y abrir la mente y el corazón a gente que no está de acuerdo con uno; gente distinta que podría tener intereses que chocan con los de uno; gente que parecería estar frustrando los sueños y aspiraciones más importantes de uno; a personas cuyas ideas nos parezcan incomprensibles --incluso desagradables.
Esta campaña nació en septiembre de 2008, poco después de los dolorosos hechos de violencia en Pando, en los que murieron 13 personas, en un contexto de fuerte confrontación política y regional. Y aunque el país no ha vuelto a vivir conflictos de semejante alcance e intensidad, los sucesos de los últimos meses en torno al conflicto sobre la construcción de una carretera por un territorio indígena (el TIPNIS) nos recuerdan que todavía falta mucho para que los principios y valores de diálogo, paz y convivencia sean plenamente asumidos por la sociedad boliviana.
El llamado que hace la campaña no es ligero o ingenuo. Al llamar a la convivencia, se está siguiendo los pasos de gente que ha dado la vida por este ideal. Y sobre todo es un llamado que se basa en la Carta de NN.UU. y la Declaración Universal de los DD.HH.
Los fundadores de Naciones Unidas eran de una generación especial de hombres y mujeres que fueron conmovidos por el horror a las brutalidades cometidas por la humanidad en las dos guerras mundiales, lo que los impulsó a tomar la determinación de que éstas nunca más se repitan. Y se atrevieron a soñar, en las palabras de Ralph Bunche, uno de nuestros fundadores, al recibir el Premio Nobel en 1950, “Que haya, en nuestros tiempos, por fin, un mundo en paz en el cual nosotros, los pueblos, por primera vez, hagamos pleno uso del bien que está dentro de nosotros.”
Bolivia, como todos los países en el mundo, ha vivido tanto las consecuencias de la naturaleza a veces brutal del ser humano, como los frutos del bien que todos llevamos dentro. Si pensamos en la historia reciente, después de los hechos trágicos en Pando, los líderes políticos bolivianos demostraron su capacidad de hacer lo correcto y lo bueno para llegar, a través de un arduo proceso de diálogo y negociación, a un acuerdo sobre un tema tan trascendental y complejo como el contenido de la nueva Constitución. Naciones Unidas tuvo el privilegio de acompañar activamente este proceso de diálogo, conjuntamente con otras instituciones internacionales y nacionales, y fuimos testigos de la capacidad de los políticos y líderes de ceder intereses importantes y escuchar al otro lado para buscar de esa manera el bien común.
Estas experiencias son ejemplos no solo de los retos trascendentales que tiene cualquier sociedad humana, en este caso los bolivianos y bolivianas, sino también del compromiso que, nosotros los extranjeros que trabajamos en Naciones Unidas, también deberíamos asumir para ser fieles con los valores que fundaron nuestra institución. Porque nosotros también somos seres humanos, y como tales, también pecamos a veces de intolerancia y de fundamentalismos sobre nuestras propias convicciones, o de falta de solidaridad o de empatía hacia los demás.
Estos esfuerzos están por tanto inspirados en el imperativo de hacer lo difícil para buscar la convivencia. Se trata, apelando a las palabras del poeta W.H.Auden, cuya visión del mundo, al igual que los fundadores de Naciones Unidas, fue en gran parte formada por la experiencia de las dos guerras mundiales, a tomar muy en serio que “debemos amarnos los unos a los otros, o morir”.
Entendiendo que cuando Auden habla de amar, no solo habla de amar en el sentido espontáneo y sentimental de cariño hacia alguien que nos cae bien. Sino amar como un acto de voluntad de acercarse al extraño, al diferente, al que es hostil a uno. Hacer ese esfuerzo para no morir – quizás no siempre físicamente, sino para evitar que muera lo que nos hace valederos como seres humanos. ¿Y qué es aquello que nos hace valer? No es el poder, ni el dinero. Es ese impulso de, a pesar de todo, hacer lo correcto y lo bueno; de superar el egoísmo para conectar con el otro. Porque el no hacerlo significa, al final, para cada uno de nosotros, quedarnos solos en el mundo.
El propósito de la campaña es entonces de invitar a todos, bolivianos y también a los extranjeros que tenemos el privilegio de vivir en este país, a hacer el esfuerzo de superar aquello que impide la convivencia entre diferentes y más bien a sacar lo bueno que todos llevamos dentro de cada uno.
Será difícil para todos. Y seguramente fallaremos muchas veces. Pero como en todo, esperamos que con la práctica vayamos mejorando poco a poco. Pero estoy convencida que tan sólo hacer el esfuerzo de aportar a tales retos nos hará mejores personas y mejores ciudadanos.